PARAJES MITOLÓGICOS: PUENTE DE LIGI.
LAS LAMIAS CONSTRUCTORAS
El río Uhaitzandi, cruza el precioso territorio de Zuberoa, regalándonos
su energía desbocada y hechizante. A su paso, riega las veredas con su fuerza,
con su belleza, acariciando parajes que encierran lo más profundo de la arcaica
cultura de las montañas. Uno de estos lugares es el mítico puente de Ligi,…
“En la localidad
zuberotarra de Ligi, se construyó un puente, pero era constantemente arrastrado
por el río. Un día, una lamia se presentó ante el señor de Ligi, diciéndole
que, podría levantar un puente que no fuera arrastrado, si el señor fuera para
ella tras su muerte. Lo edificaría entre el anochecer y la media noche antes de
que el gallo cantase. El hombre aceptó el trato, pero le entró miedo y lo
consultó con el párroco. Este le dio dos huevos puestos por una gallina negra,
uno de ellos debía ser un pollo el cual cantaría “cucurrucú”. Las lamias,
comenzaron su trabajo, todas ellas se llamaban Guillen, y según realizaban su
tarea, iban diciendo:
- Dámela, Guillen.
- Tómala Guillen.
- Aquí somos once mil Guillen.
Se pasaban las piedras de una a otra, pero
justo en el momento en que faltaba por colocar el último pedrusco, el pollo
cantó, y los genios huyeron despavoridos gritando:
- Maldito sea el huevo puesto por la gallina
negra de marzo:
Y allí quedó el puente al que aún hoy le
falta la última piedra, se ha intentado colocar, pero nadie consigue mantenerla
en su lugar”.
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